El Barril del Fan, los seguidores de Chespirito cuentan su historia

¿Qué nos deja el Chavo del 8? (Opinión)

La opinión de un experto CH, en torno a un tema muy discutido a través de las generaciones: ¿Qué nos deja el programa del Chavo del Ocho como tal?

Creo que todos hemos conocido gente que se refiere a ciertos programas como valiosos para la reflexión y otros como mal ejemplo para los niños. El Chavo del 8 ha sido uno de esos programas que ha sido criticado por muchos como fuente de mal ejemplo. Hoy en día muchos otros programas viven una situación similar, aunque de diferente estilo, como «Los Simpsons» o «South Park», programas que crean aficiones y detractores con la misma facilidad.

¿Qué nos deja el Chavo del 8? (Opinión) (Barril del Fan)

Creo que hay que poner la discusión en su justo nivel. No creo que ninguno de nosotros sea hoy una peor persona por haber visto y ser aficionados al programa. Y me parece una ilusión quienes quieren responsabilizar a la televisión y sus programas de la educación o cultura de sus hijos.

Seguramente todos tenemos algún caso conocido como el de una amiga mía que cuando estaba pequeña le dijo «chusma, chusma» a su hermano y esto valió que su madre le dejara terminantemente prohibido volver a ver ese programa. Sin duda, fue uno de los programas que más criticaron nuestros padres con los argumentos de tonto, de mal gusto y que hacen que los niños se vuelvan malcriados, respondones, egoístas y agresivos.

Por un lado es cierto que vemos violencia en el programa. No se puede negar. Cachetadas de doña Florinda a un, muchas veces inocente, don Ramón; coscorrones de don Ramón, muchas veces por desquite, a un inocente chavito. Niños egoístas, presumidos que no comparten con otros o que son respondones con sus mayores, y adultos sin trabajo, mañosos que buscan como salir adelante trabajando poco.

Todo esto es cierto, y cuando observamos el programa superficialmente, sin adentrarnos en los personajes; pues corremos el riesgo de quedarnos allí muchas veces, lo que provoca que se emitan juicios adelantados o guiados por un conservadurismo extremo que ve en todo el peligro y la censura (como aquellos pastores que rechazan Harry Potter por «inducir a la brujería»).

Pero creo que hay que ver más allá. No hay que dejarnos guiar por esa impresión inicial de un programa superficial, malcriado y corriente. En primer lugar, no podemos culpar a un programa por lo que está viviendo la sociedad. Comenten un grave error quienes solo ven como un programa de TV influye en el mundo, y no se dan cuenta de que es la TV la que muchas veces hace de espejo, de un mundo que nos da vergüenza admitir.

Me parece que ese es el caso de El Chavo. Que no aparezca ninguna familia completa, no quiere decir que se fomente a la desintegración familiar, sino que refleja la situación en que muchos hogares vivían en los años 70, situación que lamentablemente, se conserva hasta nuestros días. Y ahí es donde es necesario resaltar mucho el valor de la serie, como espejo de la realidad, como constante pregunta.

Otro ejemplo es que, como bien leí en un artículo de una revista, en el Chavo no hay personajes buenos ni malos. Nadie podría decir quiénes son los buenos y quiénes son los malos. No hay héroes ni antihéroes. Todas son personas normales, muchas veces exageradas con rasgos caricaturescos, pero que actúan como las personas en la vida real. A veces se equivocan y parecen injustos y mezquinos; y a veces son capaces de demostrarnos actos de solidaridad y compasión inigualables. ¿Y qué actitudes toma el ser humano sino esas? ¿No es el ser humano capaz de, por momentos, ser increíblemente injusto y luego, ecuánime y altruista? (ojo que dije altruista y al turista jeje)

¿Acaso no nos ha mostrado la vecindad muestras imborrables de solidaridad, amistad y justicia? Hemos visto a un señor Barriga solidario, comprensivo y que busca la superación de sus semejantes. Un don Ramón que no tiene reparos en culparse de haberse comido los churros para salvar al chavito. Una doña Florinda que invita a los niños al cine, o a sus vecinos a una cena de navidad. Doña Cleo como una mujer solidaria y amable. Quico, que con todo y todo, muestra grandes gestos de amistad y compartir en muchos momentos.

Creo que todos los personajes nos han dejado algo. Algo especial, algo de lo que podemos aprender y crecer. La realidad de la vecindad, no es más que la realidad de nuestra América Latina en muchos lugares donde la gente tal vez no puede acceder a Internet y emitir una opinión en un blog porque no tiene los recursos.

O sea, tampoco creo que sea justo decir que es un programa educativo que nos cuestiona la realidad y nos deja filosóficamente afectados. Obvio que no. No es el objetivo del programa. El objetivo del programa es divertir. Divertir en medio del dolor y del sufrimiento de tantas personas hoy en día, y hacerlo con un humor sano y agradable, que ya ha sobrevivido a 30 años y lo sigue haciendo. Pero sí creo que vale la pena cuestionarnos, ¿cuántos chavos hemos visto en nuestro caminar diario y qué hacemos por ellos? ¿cuántas veces hemos sido un Quico envidioso o una doña Florinda injusta? ¿o cuántas veces hemos perdonado, ayudado, compartido y vivido en la alegría como nuestro amigos de la vecindad nos lo han enseñado? Si algo creo que podemos aprender todos, es a vivir con la alegría que se vive en la vecindad, alegría en medio de la tristeza y la pobreza, en medio de las dificultades.

Termino este comentario con una frase del programa que siempre recuerdo y trato de aplicar: «la venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena». No sé si sea original de Chespirito o no, pero también los invito a que recordemos esas frases o momentos valiosos e imitables que nos ha dejado nuestro querido CHAVO DEL 8.

Espero este comentario no esté muy sin sentido, pero ustedes saben que yo como digo una cosa, digo otra. Gracias.

El Barril del Fan

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