«Kiko» se despide de Medellí­n

El personaje de un niño envidioso, de cachetes inflados, consentido por su mamá, llamado «Kiko» e interpretado por Carlos Villagrán está de visita en la ciudad de Medellí­n, en compañí­a del Circo De Italia.

Empezó su temporada el pasado viernes 29 y estará en temporada por diez dí­as. Las funciones serán de lunes a viernes a las 7:30 de la noche y los fines de semana comparten ese mismo horario, pero hará un show adicional a las 4:30 de la tarde.

En entrevista habló de los viejos tiempos con Chespirito, los cuales «prefiere no recordar», aseguró, y de cómo nació el personaje que lo dio a conocer como uno de los mejores comediantes latinoamericanos.

-¿Con qué se van a encontrar los asistentes al espectáculo?

«¿Qué van a encontrar?, pues depende de lo que escondan, no mentiras no se la crean. En el show se van a encontrar al eterno «Kiko» de siempre, y podrán disfrutar con él, la diferencia va ser que lo van a poder estar viendo después de 41 años que cumplí­ interpretándolo, lo podrán disfrutar más de cuatro generaciones, se pueden reunir para disfrutar el abuelo, el padre, el hijo y el nieto para contagiarse de las tonterí­as que sabe hacer «Kiko». Será una experiencia única, con un personaje que es muy caracterí­stico de estas cuatro generaciones. «Kiko» la verdad es que no sabe hacer nada, pero hay en él extravagancias y comicidades únicas».

-¿Qué significa para usted Medellí­n, qué lo motivó a regresar a la ciudad?

«Significa muchí­simo Medellí­n como otras ciudades, pero en particular esta ciudad me gusta mucho, de todo lo que he conocido de Colombia, es la que más me gusta de este paí­s, está muy bonita. ¡Me encanta Medellí­n!».

-¿Cómo se integra el show de «Kiko» a los números circenses?

«Los números circenses son el show, mi espectáculo es un complemento, el circo cierra al final con «Kiko». Les cuento que él quiere bailar, brincar, reí­rse, pero también no hacer nada. ¿Donde está su comicidad?, como es acostumbrado, él de repente empieza a llorar y se pregunta: ¿por qué no llegó su mamá o el profesor Jirafales?, ahí­ se da la posibilidad de interactuar con público porque él empieza a abrazar a los asistentes y después los hace bailar, bueno les aseguro que se van a divertir con él».

-Carlos, ¿Cómo mantiene vivo el niño que lleva por dentro?

«Yo creo que todos llevamos por dentro un niño, con todas las grandezas que tiene ser un niño. Como el mismo «Chavo» y «Kiko», somos adultos caricaturizando niños, por ejemplo el niño que yo traigo adentro siempre está dispuesto para divertir a toda la gente. Hacer personajes de niños tiene una magia ya que la ingenuidad es un sentimiento muy bello. «El Chavo del ocho» es un programa muy sano, nunca nos vestimos de mujer, ni hicimos papeles afeminados, ni dijimos groserí­as, ni insinuamos sexo, ni violencia, el humor en el que nos basamos está lleno de tonterí­as bien hechas y eso le llama mucho la atención a la gente, a todas las edades y a todas las clases sociales. Mientras no pierdas al niño que traes por dentro, es fácil representarlo. Todos llevamos un niño por dentro, la diferencia es yo lo exhorto, lo saco y cobro por eso».

-¿Cómo nació «Kiko»?

«En un sanatorio, los médicos creí­an que vení­a de nalguitas pero al sacarlo se dieron cuenta que eran los cachetes, inclusive en ese momento hizo el primer ‘Chusma, chusma, arr'».

-¿Qué hará después de visitar Medellí­n?

«La verdad aquí­ me despido de Colombia, les digo de corazón adiós a toda mi gente, es para mí­ un placer supremamente satisfactorio estar de nuevo en este paí­s tan hermoso. Les doy gracias por darme de comer durante 41 años que tengo haciendo el personaje de ‘Kiko'».

-¿Se retirará de los escenarios?

«No, a veces me tiro pero no me retiro. Retirarme serí­a muy tonto, me despido de Colombia pero por esta ocasión, esperemos que la vida me dé la oportunidad de regresar».

-¿Cómo llegó a usted la idea de hacer a «Kiko»?

«Hay algo que ustedes creo que no saben, el programa de ‘El Chavo del ocho’ no era un programa. Nosotros estábamos en televisión independiente de México y en ese momento se abrió la puerta en una cadena nueva de ese entonces, Canal 8, de ahí­ sale el nombre del programa. A Roberto Gómez «Bola de años», eh digo Bolaños, le faltaban doce minutos para hacer una barra de programación de una hora y él escribió una historia de niños, me invitó a mí­ y otros más que ustedes ya conocen, y ahí­ empezamos a hacer nosotros los personajes. Cuando él me dijo que mi personaje era un niño empecé a buscar un traje de marinero, me saqué de mi pelo unos cachos y le hice dos cuernos a la gorra, torcí­ las rodillas y me puse a ensayar cómo iba a hablar, ahí­ inflé los cachetes y me gustó cómo se oí­a mi voz así­, y simplemente así­ nació».

-¿Qué tiene «Kiko» de Carlos Villagrán?

«Para hacer «Kiko» primero tuve que amalgamar toda la riqueza espiritual que tienen los niños, segundo me preparé para transmitirlas y tercero me empeñé en hacerlo lo mejor posible. «Kiko» tiene mucho de Carlos, yo aún guardo un poco de inocencia».

-Carlos, ¿para usted cuál es la magia que tiene el programa del «Chavo del ocho»?

«¿Qué mejor magia que tener tanto tiempo y aún le sigue gustando al público?».

-¿Considera que se pierde la esencia de los personajes al ser traducida en diferentes idiomas?

«Sí­ cambia mucho la entonación del personaje original, pero considero que en todos los idiomas al que ha sido traducido el programa, se han escogido bien las voces».

-¿Cómo son las relaciones con los demás actores de los personajes del programa?

«No hay ninguna relación, si nos encontramos nos saludamos normalmente, pero no buscamos relacionarnos ni para bien ni para mal».

  • Entrevista realizada por la periodista Giselle Tatiana Rojas Pérez para El Mundo

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