La Chilindrina encantó en Chiapas

Su rostro infantil lleno de pecas, la sonrisa y el carisma que le caracterizan siguen intactos, en un personaje que creó hace varias décadas y que sigue vigente en el corazón de los adultos, jóvenes y ahora en la nueva conquista de los niños. Con ovación fue recibida Marí­a Antonieta de las Nieves, «La Chilindrina», en el festejo del Dí­a de Reyes en este municipio, Coita (Ocozocoautla).

En un espectáculo diferente, la comicidad de la «niña» que cautivó a varias generaciones aún se mantiene, y es que deleitó al público coiteco con su picardí­a, buen humor y algunas de sus canciones que elucubró para el público infantil.

Antes de salir al escenario, toma del brazo a uno de sus colaboradores, se persigna y con el apoyo de sus compañeros sube lentamente la escalinata que asciende al templete; su edad se nota en el momento de su andar, mas no cuando está frente a su gente.

«La Chilindrina» comienza su «show» con el saludo a sus más fieles admiradores. Saca uno que otro «chistorete», y cuando le llega la hora de llorar, lo hace con fuerza, robando el aplauso del respetable, pues este último hecho ha sido una de las principales caracterí­sticas de su personaje.

Los menores disfrutan de la actuación, pero no tanto como los jóvenes y adultos, quienes sonrí­en y centran su mirada en el escenario, pues no pueden dejar de admirar a «La Chilindrina», personaje con el que muchos, literalmente, crecieron.

Marí­a Antonieta camina lento a la hora de cambiar su vestimenta, lo hace con cuidado y siempre ayudada de su grupo de colaboradores. Sin embargo, ya entrado en el personaje, da uno que otro brinquito, se toma sus colitas mal peinadas y sonrí­e a cada instante.

Es traviesa, sube a los niños y se poner a «juegar» con ellos, se divierte y divierte a su público. Se le ve saludable, llena de energí­a y con una vitalidad que muchos envidiarí­an.

El «play back» se convierte en algo recurrente, y aunque ya no sus labios «no lleven el paso» de la letra, ella ejecuta las melodí­as a su estilo y pone a cantar al público, quien con aplausos, gritos y porras le responde por su dedicación.

Se despide bendiciendo a todos los asistentes a su «show», recordando a sus amigos de la vecindad del «Chavo» y, por último, felicita a los pequeños por el Dí­a de Reyes.

Así­, en una tarde-noche helada, el público admiró y ovacionó a «La Chilindrina», quien ya arriba de la camioneta manifestó su felicidad por haber estado en tierras coitecas.

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