Si los ventrílocuos hablan con el estómago… ¡que trompudos son los panzones!
Un famoso ventriloquista demuestra sus habilidades para este trabajo pero el Chapulín destruye su muñeco y ahora para conseguir empleo, obliga al Chapulín a hacerse pasar por su nuevo muñeca y así impresionar a todos.
Don Horacle, un importante empresario se entera de la fama del «Gran Shory», un reconocido ventriloquista que promete ser la sensación ya que junto con su habilidad laboral, cuenta con un muñeco que impresionará a todo público. Este empresario dueño de un teatro, está muy interesado en contratarlo, pero le asigna la tarea a su asistente «Carlitos», el cual tendrá que ir a conocer este nuevo espectáculo y así informa si vale la pena o no contratarlo a pesar de la gran cantidad de dinero que solicita.

Una vez que el asistente de don Horacle se hace presente ante el gran Shory para conocer su proyecto, este último planea sorprenderlo por lo que lo deja solo con el muñeco, sin darle información de lo que estará a punto de ver. Su habilidad para ser ventrilocuó es tanto, que el pobre asistente se desmaya del susto al creer que se trata de un robot que habla y se mueve. Previo a desamayarse, solicita ayuda y el Chapulín Colorado aparece pero en vez de solucionar el tema, genera más problemas ya que el Chapulín también piensa que es un robot y decide destruirlo por su propia cuenta.
El dueño del muñeco se entera de lo que sucede y para presentar su trabajo ante el empresario, obliga al Chapulín a hacerse pasar por su muñeco de ventrílocuo para asi poder impresionar a don Horacle y recibir su trabajo. Todo parece ir por buen camino hasta que la honestidad del Chapulín decide terminar con este engaño.
Curiosidades
- Don Horacle, el Gran Shory y su muñeco «Sinforoso» forman parte de los personajes del programa.
- El Gran Shory confiesa que sus libretos los hace Roberto Gómez Bolaños.




























